Liberación del endemoniado gadareno
(Marcos 5:1-13, Lucas 8:26-33) 
Este hombre estaba poseído por muchos espíritus que se hacían llamar Legión. Cuando Jesús los expulsó, ellos entraron en unos cerdos, que luego murieron.

2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas… 6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. Mr 5:2-3;6-13

A Jesús, los demonios, los cerdos y toda la creación le obedece. En la referencia en Mateo 8:29 los demonios dicen: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Al decir “antes de tiempo” es porque los demonios sabían que su destrucción total estaba cerca, y esto sucedió en la Cruz, cuando “destruyó por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte” (Heb 2:14).
El milagro ha sido completado. Ningún demonio te puede ya atormentar, porque Cristo arregló ese problema de una vez y por todas.

Gracias Señor por tu trabajo completo y perfecto en la cruz. En Jesús. Amén.