Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó. 2 Reyes 20:7

La manera en que el Espíritu Santo inspira al profeta a ministrar a la enfermedad del rey Ezequías es muy parecida la la manera en que Jesús mismo desplegó su manto profético al realizar ciertos milagros, como la vez que escupió en tierra e hizo lodo el cual puso en los ojos de un ciego para regresarle la vista.

Quizá no muy convencional, pero ¿quien puede cuestionar a Dios?

Dios quiere hacer un milagro en tu vida, pero puede ser que tu mente racional no acepte la manera en que Dios quiere hacerlo.
Dios es soberano y él hace las cosas como él quiere.

Gracias Dios por tu poder. Hoy recibimos lo que viene de ti. Confiamos que tú estás en control aun cuando nuestra mente nos quiera dictar lo contrario. En Cristo Jesús. Amén.