Al ver el derrumbe moral a nuestro alrededor y la manera en que la presente post-cristiana cultura se burla de nuestra fe, pareciera que la causa de Cristo está perdida en nuestra nación.

Sin embargo, nuestro Dios ha demostrado una y otra vez que Él se sabe defender sólo —aunque se tome su tiempo.

“Armaron una corona con ramas de espinos y se la pusieron en la cabeza y le colocaron una caña de junco en la mano derecha como si fuera un cetro. Luego se arrodillaron burlonamente delante de él mientras se mofaban: «¡Viva el rey de los judíos!». Lo escupieron, le quitaron la caña de junco y lo golpearon en la cabeza con ella. Cuando al fin se cansaron de hacerle burla, le quitaron el manto y volvieron a ponerle su propia ropa. Luego lo llevaron para crucificarlo. (Mateo 27:29-31 NTV)”

Parecía que todo estaba perdido, pero mire lo que sucede al final…

“Entonces, el ángel les habló a las mujeres: «¡No teman! —dijo—. Sé que buscan a Jesús el que fue crucificado. ¡No está aquí! Ha resucitado tal como dijo que sucedería. Vengan, vean el lugar donde estaba su cuerpo. (Mateo 28:5, 6 NTV)”

¡Dios siempre gana!