2 cosas impactaron mi vida este fin de semana…

Este fin de semana viajamos con el equipo (12 personas) para sostener el seminario a Empresarios y Líderes en preparación para el evento “Fiesta Mayor” que se sostendrá en Mayo de este año en Baja.
El evento de Mayo ha de cubrir varios pueblos desde Santo Tomas hasta el Rosario, pero esperamos viajarán gente desde otras regiones (como Hermosillo, Sta. Rosalía, etc.) para estar con nosotros. El sábado en la noche y el domingo aprovechamos para ministrar a las necesidades del público en general.
Para mí es refrescante regresar al Valle. Mucha gente ama el ministerio en la zona y lo expresan con mucha sinceridad, pero una de las cosas que más me tocan es ver como testimonios de hace 18 o 20 años atrás permanecen.

Dos cosas han impactado mi vida en esta última visita.

El más pequeño de mis hijos varones
El más pequeño de mis hijos varones en un genuino momento de compasión.

Primera:

Algunos nos han dicho que Dios los llamó al ministerio durante nuestras cruzadas (campañas misioneras que duraban más de 20 días en cada ciudad) y ahí en el Valle en esos años paramos varias veces.
Verdaderamente toma tiempo ver este tipo de frutos. Nos anima mucho ver que todo el trabajo realizado muchos años atrás no fue en vano, y esta nueva generación de ministros son (como decía Pablo) “nuestras cartas”.

Segunda:
Mis hijos. Mis hijos (dos de ellos adolecentes) me han mostrado un gran entusiasmo en acompañarme a eventos, cosas que no eran posibles cuando estaban pequeños. Verlos a ellos trabajando en diferentes labores y ayudando en cada cosa que se necesita es para mí de gran gozo. Aquí comparto una foto del más pequeño de los varones en un genuino momento de compasión por las necesidades de la gente.

Estoy agradecido con Dios por darnos la oportunidad de servirle. Tocar vidas es una causa noble. ¡Servir a Cristo es un privilegio!