“El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mateo 13:22”

En Estados Unidos existen personas que tienen hasta tres empleos y trabajan de Domingo a Domingo. Si es una persona luchando para criar a sus hijos (como en el caso de muchas madres solteras o personas de muy bajos recursos) se justifica. Sin embargo en ocasiones es para mantener un “status”, o mantener un tren de vida más allá de sus niveles adquisitivos.

He visto personas venir al Evangelio, pero por causa de esto jamás pueden asistir a una congregación y alimentarse de la palabra y por lo tanto son enredados en la corriente y los afanes de este mundo.

No vale la pena. Mejor es bajar nuestro nivel de vida y mantener nuestra frescura espiritual y la paz que solo viene de continua dependencia en la palabra.

No permitas que el afán por obtener más ahogue la palabra en tu vida.