Sí, hemos sido llamado a “DEFENDER” la sana doctrina, pero NO estamos llamados a “ATACAR” a todo el que cree diferente a nosotros, ni aún en el nombre de la apologética.

Tres cosas que suceden cuando usted vive tratando de corregir a todos.

1- Usted está estableciendo que su conocimiento es por encima de otros. Usted está bien, y ellos están mal. Esto trae ORGULLO RELIGIOSO.

2- Usted se está sentando en la posición de JUEZ, este lugar solo le corresponde a Dios.

3- Esto producirá amargura en tu vida. Vivir corrigiendo todo el tiempo a otros, con el tiempo produce amargura (la poca tolerancia y paciencia con otros, muestra que hay escasez de AMOR, y esto produce descontento interior).

Entonces como podemos saber ¿Cual es la actitud sana y balanceada?

Muy fácil.

– Defender nuestras convicciones: ¡Sí!

– Atacar a quien tiene convicciones diferentes: ¡No!

Dos consejos sanos

1- Mantengámonos firmes en la sana doctrina

Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Tito 2:1

2- No contendamos en nuestras diferencias

Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 2 Timoteo 2:14