“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Filipenses 3:1”

Repetición hace perfección.

Yo tengo la costumbre de a veces repetir un concepto hasta 4 veces en una misma predicación usando sinónimos o diferentes ilustraciones, y parecería que estoy tocando 4 puntos diferentes, pero en realidad aunque las figuras cambian, el concepto es el mismo y está siendo repetido.

Puedo percibir en las caras y los gestos de la audiencia cuando no han captado algo, y se que no tiene nada que ver con el coeficiente de inteligencia de los receptores… más bien pienso que yo (el predicador) no he logrado comunicar la idea correctamente.

De igualmente en el ministerio, repetir ciertos principios doctrinales es buena práctica.

Leer un mismo texto varias veces también nos ayuda a meditar en el mismo y esto nos alimenta nuestro entendimiento y espíritu.