“Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Marcos 15:38”

La presencia de Jesús en tu vida es un regalo.

  • Tu no hiciste nada para merecerla.
  • Ninguna cantidad de obras pudiera conseguirla.

Cuando Jesús murió en la cruz, el velo del templo se rasgó de arriba a abajo y en ese momento nosotros tuvimos acceso al lugar santísimo (donde siempre habita su presencia).

Si tu te hubieras ganado (por tus obras) el derecho a estar en su presencia, tu podrías salirte de ella en el momento que ya tus obras no fueran agradables, pero eso no es el caso.

Fué por lo que Cristo logró en la Cruz que nosotros tenemos su presencia, no por nuestros esfuerzos.

Por eso, cuando tu fallas, EL permanece fiel… El no te hecha fuera. El te restaura en amor y consolación.

“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.  Salmos 37:23,24”