Maria observaba a Jesús (Lc 2:19). A pesar de ser su madre, ella sabía que el niño no era como otros niños. Ella lo vió crecer y entendía su ministerio, y esto es comprobado en las bodas de Caná cuando ella “dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere”(Jn 2:5), respetando su autoridad y poder y sometiendo todo a su voluntad.

Aun cuando sus discípulos (excepto Juan) huyeron a esconderse a la hora de su muerte, su madre permaneció a su lado. (Juan 19:25)

Tu madre te conoce y nunca te va a dejar.