“¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14”

Bajo la ley de Moisés el hombre tenía que continuamente trabajar para aliviar su conciencia. Continuamente tenía que ofrecer sacrificios para aplacar su culpa de pecado.

Venido Cristo todo eso ha cambiado. Su sacrificio perfecto “una sola vez” fue suficiente para aplacar nuestra conciencia.

Por eso en el nuevo pacto podemos continua e ininterrumpidamente caminar con una conciencia limpia.

Justificación (estar bien con Dios) no tiene nada que ver en cómo tu te sientas. Entonces es más producente “sentirte bien, tranquilo y limpio”.

“Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 1 Corintios 4:4”

Camino hoy con una conciencia limpia. Cristo te limpió.